lunes, 13 de abril de 2009


Los republicanos, al conmemorar el 78 aniversario de la proclamación de la II República Española, el 14 de Abril de 1931, como herederos de los valores de Justicia, de Libertad, Igualdad y Fraternidad que impregnan el sentir de todos los que reivindicamos la República como forma de Estado, queremos reafirmar, en primer lugar, nuestro reconocimiento a la ingente labor desarrollada durante la II República. Los significativos e, incluso revolucionarios, cambios democráticos que durante su corta experiencia se llevaron a efecto en nuestro país en todos los ámbitos políticos y sociales, ya en materia de Derechos Fundamentales y Libertades, ya en cuanto a Separación de Poderes y sobre la Laicidad del Estado; con respecto a la política territorial con la implantación del Estado Federal y el reconocimiento de los derechos históricos de las nacionalidades históricas; en lo relativo a la Política Exterior y el compromiso por la Paz; como, asimismo, los incuestionables avances que se dieron en el marco de la Justicia, de la Educación y de la Cultura. Aspectos, todos ellos, que, hasta entonces, habían sido vedados al conjunto de la ciudadanía española, y en especial, a las capas populares más desfavorecidas de la sociedad, trabajadores, mujeres e infancia.

Igualmente, para los que suscribimos el presente manifiesto, es nuestro propósito, en esta fecha tan sentida por todos nosotros, hacer patente nuestro compromiso por la consecución de la III República. En este sentido, nos comprometemos a redoblar nuestro esfuerzo y trabajo en ese proceso de regeneración democrática, de renovación ética, política y social que necesita nuestro país y que, sin lugar a dudas, pasa, desde la izquierda, por la Construcción de la Alternativa Republicana. Alternativa democrática, plural y participativa que desde el movimiento republicano venimos desarrollando con el fin de que los valores republicanos vayan siendo asumidos por la sociedad española, de tal forma, que se propicie una nueva situación que culmine en un Proceso Constituyente, en la III República y en el definitivo fin de la monarquía impuesta por el régimen fascista del general Franco.

No obstante, en este proceso de regeneración política y social es obligado superar ciertas lacras que arrastramos desde la Transición y que viciadas con el tiempo, en su conjunto, se manifiestan en la España de 2009, en un déficit político y democrático cada vez más acentuado, en una crisis política y social agravada como consecuencia del derrumbe económico del sistema neoliberal desaforado y depredador que, en base a la especulación urbanística y financiera que durante las dos últimas décadas, con la más absoluta impunidad y en un entorno de falta de ética, de corrupción y de trapicheo político, se han enquistado en ciertas capas del empresariado con la complicidad de gobiernos y fuerzas políticas, y cuyo resultado no puede ser más desolador, caída de la producción, quiebras, embargos, altas tasas de desempleo, aumento significativo de la pobreza, marginación y exclusión social. Todo ello, nos revela el agotamiento de un sistema político y de un modelo económico que es preciso superar como, asimismo lo es, el vigente sistema constitucional que lo sustenta.

De ahí que es obligado proporcionar ciertos elementos para la reflexión, el debate y para la acción del movimiento republicano de cara a la sociedad en el marco de la Construcción de la Alternativa Republicana que proponemos

La crisis económica

La crisis económica actual, de enorme gravedad, es una crisis global que está implícita en el propio sistema de globalización neoliberal capitalista, a nivel mundial y también aquí, en nuestro país. No se trata, como nos quieren hacer creer, de una crisis puntual y pasajera, ni tampoco como el resultado de fallos en los mecanismos de control y supervisión del sistema. No sólo es eso. El capitalismo como sistema ha mostrado su fracaso como impulsor de la igualdad, la democracia, las libertades, la paz y también de respeto de los Derechos Humanos, además de ser generador de conflictos y tensiones internacionales de todo tipo.

Así, a la hora de plantear el modelo económico y social de salida de la crisis, consideramos que es imprescindible aumentar la democracia para que sean los propios ciudadanos, con información y transparencia, los sujetos del debate social y decisión colectiva. Que los poderes económicos estén controlados de una forma efectiva por el poder democráticamente elegido, en lugar de estar solapados o por encima de él. Asimismo, es ineludible la asunción del valor de lo público como criterio prioritario

frente al beneficio privado. Igualmente, es necesaria la exigencia de una banca y un fuerte sector públicos con una verdadera planificación democrática de la economía como, al tiempo es obligado promover nuevas fórmulas de organización social, modos distintos de producir, gestionar y repartir la riqueza que permitan satisfacer las necesidades de la gran mayoría, de tantos millones de seres humanos, además de procurar la sostenibilidad del medio ambiente. En suma, fomentando otros valores y otros ideales que se sustenten en el Bien Común, en la Justicia y la Solidaridad porque… no hay otro camino.

La Memoria Histórica

El trabajo que desde las organizaciones memorialísticas y desde el propio movimiento republicano se viene desarrollando por la recuperación de la Memoria Histórica tiene, en sí misma, una profunda carga, no sólo de denuncia del franquismo sino de cuestionamiento crítico y de ruptura con el modelo de Transición que se nos impuso y, en consecuencia, de reivindicación de la República como legalidad truncada a restablecer y como alternativa frente a la Monarquía impuesta. Por ello, es por lo que creemos que el impulso existente sobre la recuperación de la Memoria Histórica, al margen de sus vericuetos judiciales o de las trabas y desvergüenzas políticas, es un proceso social de importancia capital y de difícil vuelta atrás, manifestando nuestro compromiso por trabajar en conjunto con otros colectivos por su plena consecución por lo que supone de justicia para con las víctimas del franquismo, pero también como palanca de ruptura con el modelo constitucional heredado.

La Alternativa Republicana

Como republicanos, reiteramos nuestra Desvinculación de la Monarquía por ser una institución radicalmente antidemocrática carente de cualquier atisbo de encaje y justificación en nuestro tiempo. Por su origen, por sus privilegios que vulneran los más elementales fundamentos democráticos: su carácter vitalicio, hereditario e irrevocable; la “inviolabilidad” del monarca; el “no estar sujeto a responsabilidad” en sus actos; la ausencia de control alguno sobre sus actividades, su patrimonio y sus gastos a cargo del erario público. Es oportuno, denunciar, igualmente, el blindaje político y mediático de silencios y pleitesías que rodea a la institución, al monarca y a sus actuaciones y, a la vez, las medidas de tipo administrativo, policiales y judiciales que intentan acallar las voces cada vez más críticas a la corona que, como pura libertad de expresión, están, no obstante, abriendo continuas brechas en este terreno.

Así, frente a la Monarquía, apostamos por más Democracia, por la III República. Una Republica, Federal, Laica, Solidaria y Participativa en la que se reconozca el derecho de autodeterminación, de los pueblos que conforman el Estado y conforme a lo recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que acabe con los privilegios religiosos y promulgue el Estado laico con una real separación Iglesia-Estado; donde los Derechos Humanos, efectivos y exigibles por ley, sean el referente inexcusable sobre el que pivote toda acción de gobierno: un Estado republicano con una Justicia verdaderamente independiente del poder ejecutivo que asegurare el derecho de todos los ciudadanos a disponer de una justicia rápida, justa y efectiva; República cuya práctica política sea la Democracia Radical promoviendo cauces reales que favorezcan la participación democrática de los ciudadanos y éstos, con derechos y obligaciones, sean los sujetos centrales de la acción política y social: Todos estos elementos, en su conjunto, hacen que la República, como forma de Estado, sea un modelo moralmente superior, más justo y democrático que el actual Estado monárquico, ofreciendo además, sin lugar a dudas, un marco más idóneo donde poder desarrollar y defender los derechos políticos y sociales que demanda la ciudadanía.

En consecuencia, para lograr este objetivo estimamos que es necesario apostar, por un proceso superador del marco constitucional actual, que desemboque, en un Proceso Constituyente Republicano, donde la ciudadanía con información y debate libre, completo y veraz, pueda ejercer el derecho democrático que le fue hurtado a decidir soberanamente sobre la forma de Estado y sus contenidos.

Un proceso para el que llamamos a la convergencia y a la articulación social del movimiento republicano con la perspectiva de impulsar un claro Referente Político-Social republicano que, nos posibilite avanzar en la concreción de una Propuesta Programática Republicana y nos permita ir sumando ciudadanía. Es decir, muchos más republicanos y republicanas.

¡Por la definitiva recuperación de Nuestra Memoria Histórica!

¡Por un modelo alternativo a la crisis capitalista!

¡Por un proceso constituyente republicano!

¡Por la III República, Federal, Laica, Participativa y Solidaria!

¡Viva el 14 de Abril! ¡Viva la III República!


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