sábado, 7 de noviembre de 2009

LA UNICA IGLESIA QUE ILUMINA ES LA QUE ARDE (Piotr Kropotkin)


Unos pocos días después de que 300 personas presentáramos un manifiesto con el título Otra politica y otros valores para salir de la crisis, el cardenal Rouco Valera se ha reunido con los grandes empresarios españoles para promover una fundación que trata de convertir a Madrid en una "ciudad de valores". Nunca pensé que íbamos a disponer tan rápidamente de una manifestación tan evidente de los valores que no queremos quienes firmamos ese manifiesto (o al menos yo). No queremos los valores de un prelado ultraderechista que concibe su credo como una frontera frente a quienes no lo comparten, de un fundamentalista que no respeta las creencias que no sean la suyas, amigo y cómplice de los poderosos y que persigue a los humildes aunque éstos sean de su propia iglesia, el socio de los defraudadores de hacienda; no queremos los valores de esos grandes empresarios poderosos a los que la justicia no puede ni siquiera enjuiciar gracias al poder que tienen, que eluden los impuestos y que recurren a los paraísos fiscales y defraudan a hacienda para ganar todavía más dinero del que aquí acumulan, que no respetan el medio ambiente y que solo saben competir ahorrando costes salariales y degradando las condiciones laborales de sus trabajadores. Y no queremos los valores que los unen a todos ellos porque son los valores del egoísmo, de la avaricia, de la insolidaridad con las personas y con la naturaleza, el del lucro como único horizonte.

Eso sí, al menos les debemos agradecer que no disimulen su connivencia, su querencia mutua, su empatía, que se fotografíen uno al lado del otro para que sepamos que están juntos, que van de la mano, que tienen los mismos objetivos y les unen los mismos valores. Así ya no pueden engañar a nadie. Así que ahí va la foto del Príncipe de la Iglesia con los presidentes de las grandes empresas españolas. Lo que yo me pregunto es si vamos a dejar que esa tropa se salga con la suya.

domingo, 1 de noviembre de 2009

CONTRA LA CORRUPCION NEO-CON Y CONTRA LA DEGRADACION DE LA DEMOCRACIA.

Una peculiar procesión recorrió ayer las calles de Valencia. Miles de personas recorrieron el centro de la ciudad con cirios para escenificar el "entierro de la democracia" por la actitud del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, frente al caso Gürtel. En las primeras filas se pudo ver un ataúd, acompañado de dos cabezudos y una bandera a modo de cruz en la que se leía "Por las víctimas de la corrupción".

La manifestación arrancó con el grupo de tabal i dolçaina Estrella Roja de Benimaclet que interpretó la marcha Processó compuesta por Enric Gironés, seguido de la pancarta principal con el lema "No a la corrupción, Camps dimisión".

A continuación, diversos colectivos de la ciudad y de todo el País Valenciano, grupos políticos como El Bloc, Iniciativa y Esquerra Unida, portando su propia pancarta y miembros del PSOE valenciano que acudieron a título personal como el eurodiputado Andrés Perello o concejales de la corporación local, entre ellos, la portavoz en el ayuntamiento, Carmen Alborch, y el nuevo secretario del partido en la ciudad, Salva Brosetta.

Perelló apostó porque la sociedad sea quien acabe con la corrupción y "solucione la situación, si no seremos una sociedad enferma". Por su parte, Carmen Alborch emplazó a Camps a "escuchar la voz de la ciudadanía", y señaló que en el PP "no hay liderazgo, no lo tiene Mariano Rajoy, pero tampoco lo tiene Camps".

Durante el recorrido de la manifestación, de algo más de un kilómetro, el lema más coreado fue el que le pedía a Camps la dimisión. Además, hubo una importante participación de músicos que animaron la marcha e hicieron que la gente desde las aceras animase el recorrido.

Aunque hubo el habitual baile de cifras 2.200 personas para la policía local y 50.000 para la organización una vez que la cabecera había llegado hasta el final seguía saliendo gente desde la plaza de San Agustín. El número estimado de asistentes se acercaría así más a los 20.000, lo que la convierte en una de las concentraciones más numerosas que se recuerdan en la ciudad.

Recuperar la dignidad

La convocatoria había partido del Colectivo contra la Corrupción, que inició una campaña a través de la red social Face-book a la que se anotaron cerca de 13.000 personas. A la llegada de la manifestación a la plaza de la Virgen, varios grupos de batukada esperaban a los asistentes escenificando una auténtica fiesta "para buscar un futuro mejor y recuperar la dignidad del pueblo valenciano", según leyeron en un manifiesto los organizadores del acto. El Colectivo denunció que Camps "ha mentido públicamente, además de humillar a los valencianos con su continua negación y sus sonrisas".

Finalmente, reclamaron "con urgencia un cambio y una renovación de la democracia", porque la política es una dedicación digna que un grupo de políticos no tiene derecho a ensuciar". En ese momento, varias personas escenificaron la llegada de los implicados en la trama Gürtel a la boda de la hija de José María Aznar. La cabecera de la manifestación rodeó la plaza de Manises donde se ubica la sede de la Generalitat, y donde se dio por finalizada.